Actualmente
las empresas son conscientes de la importancia de poseer una estructura
comercial convenientemente cualificada y con un alto grado de motivación, capaz
de compartir los objetivos fijados por el propio departamento, haciéndolos
suyos. Entendemos por motivación toda fuerza o impulso interior que inicia,
mantiene y dirige la conducta de una persona con el fin de lograr un objetivo
determinado. En el ámbito laboral «estar motivado» supone estar estimulado e
interesado suficientemente como para orientar las actividades y la conducta
hacia el cumplimiento de unos objetivos establecidos previamente. Aunque nos
centremos en el equipo comercial, puede ser extensible a cualquier otro
departamento. La proactividad es una de las principales variables positivas del
siglo XXI.
Proceso de la motivación
La
motivación en las personas se inicia con la aparición de una serie de estímulos
internos y externos que hacen sentir unas necesidades, cuando éstas se
concretan en un deseo específico, orientan las actividades o la conducta en la
dirección del logro de unos objetivos, capaces de satisfacer las necesidades.
Si
aplicamos el proceso de motivación al ámbito comercial, la empresa entre otros
estímulos e incentivos puede iniciar la motivación entre sus vendedores
aplicando por ejemplo una política de promociones internas. Ésta hará surgir la
necesidad que se concretará en la aparición del deseo de ser promocionado
dentro del departamento, orientando las actuaciones del comercial hacia la
consecución del objetivo «ser uno de los promocionados».
A nivel
general, podemos establecer la distinción entre dos clases de motivaciones:
·
Motivación intrínseca. Aquella
en la que la acción es un fin en sí mismo y no pretende
ningún premio o recompensa exterior a la acción. El trabajador se considera totalmente automotivado.
ningún premio o recompensa exterior a la acción. El trabajador se considera totalmente automotivado.
·
Motivación extrínseca. Se
produce como consecuencia de la existencia de factores externos, es decir
tomando como referencia algún elemento motivacional de tipo económico.
Es evidente
que si la empresa logra que su estructura comercial esté motivada tanto
intrínseca como extrínsecamente, podrá tener a sus trabajadores con un buen
nivel de integración y satisfacción, creando un clima laboral que repercutirá positivamente
en su nivel de rendimiento, lo que redundará en beneficios para la compañía.

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