Etimológicamente,
el término motivación
procede del vocablo latino motus y tenía que ver con aquello que movilizaba al
sujeto para ejecutar una actividad. En el
lenguaje popular, una persona
está motivada cuando emprende algo con ilusión, superando el esfuerzo que deba
realizar para obtenerlo. Así, podemos definir la
motivación como el proceso
psicológico por el cual alguien se plantea un objetivo,
emplea los medios
adecuados y mantiene la conducta con
el fin de conseguir dicha meta.
Tradicionalmente, esa disposición se suele asociar a factores internos, frente
a todo aquello que "tira" o empuja al sujeto desde fuera. Así, se
distingue entre:
Motivo.
Variable que desde el interior del organismo nos impulsa a la acción.
• Incentivo. Factor externo que provoca la realización de un comportamiento.
• Incentivo. Factor externo que provoca la realización de un comportamiento.
Ambos conceptos presuponen planteamientos diferentes en la explicación de la
motivación. Podemos destacar tres enfoques:
1. Modelo de
satisfacción de necesidades. Se insistirá en los elementos internos como los motores de
la acción: los instintos, los impulsos o las necesidades.
2.
Modelo del incentivo. Se centrará en las variables externas: los incentivos o
las recompensas.
3. Modelos
Cognitivos. Se pondrá el énfasis en el proceso cognitivo que realiza el individuo
para tomar la decisión: la comparación, las expectativas o los objetivos.

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